Arranque en pendiente en el examen práctico: cómo hacerlo sin calarte (ni suspender)
En resumen
El arranque en pendiente se resuelve con el freno de pie, no con el freno de mano. Mantén el freno pisado, lleva el embrague hasta el punto de fricción — notarás que el motor "tira" — y en ese instante pasa el pie al acelerador mientras sueltas el embrague despacio. Son tres segundos de coordinación que, bien practicados, te salen solos. Si retrocedes, el examinador puede ponerte desde una falta leve hasta una eliminatoria si hay peligro real.
Estás en el examen práctico. Todo va bien. Llevas veinte minutos conduciendo sin dramas, las rotondas han salido limpias y hasta has metido la vía rápida sin despeinarte. Entonces el examinador dice: “Para aquí, por favor”. Miras alrededor. Estás en una cuesta. Y no precisamente suave.
El arranque en pendiente es una de esas maniobras que, si la dominas, se hace en cinco segundos. Pero si no la has practicado lo suficiente, puede arruinarte el examen: el coche se te va hacia atrás, se te cala, o haces un rugido de motor que se oye en tres calles.
En este artículo te explicamos paso a paso cómo hacerlo bien, por qué el freno de mano no es la solución que te han vendido, las faltas que te pueden poner y los mejores consejos para llegar al examen con la maniobra dominada.
¿Qué es el arranque en pendiente y por qué lo piden en el examen?
El arranque en pendiente consiste en poner en marcha el coche cuando está parado en una cuesta ascendente, sin que retroceda ni se cale. Es algo cotidiano: un semáforo en una rampa, un STOP en una subida, un ceda el paso en una calle empinada.
La DGT lo incluye en el examen porque quiere comprobar que tienes control real del vehículo en una situación que exige coordinación. No es una trampa: lo harás cientos de veces con el carnet.
En zonas con pendientes (Barcelona, Málaga, cualquier pueblo con cuestas) es muy probable que te lo pidan. Y aunque tu zona sea llana, el examinador puede aprovechar cualquier rampa para pedirte que pares y arranques.
Cómo arrancar en pendiente correctamente
La forma correcta de arrancar en cuesta es con el freno de pie y el control del embrague. Es la técnica que usarás toda tu vida y la que demuestra al examinador que dominas el vehículo de verdad.
El método del freno de pie
- Mantén el pie derecho en el freno con el coche parado en la cuesta.
- Pisa el embrague a fondo y mete primera.
- Lleva el embrague hasta el punto de fricción con el pie izquierdo. Notarás cómo el coche empieza a tirar ligeramente y las revoluciones bajan un poco.
- En ese preciso instante, pasa el pie derecho del freno al acelerador rápidamente y da gas suave.
- Termina de soltar el embrague de forma progresiva.
La clave: hay un momento —muy breve— en que no pisas ni freno ni acelerador. Si el embrague está bien cogido en el punto de fricción, el coche aguantará esa fracción de segundo sin retroceder. Es exactamente lo que harás en cada semáforo en cuesta durante toda tu vida como conductor.
Si el coche tiene hill assist
Muchos coches modernos incorporan el Hill Start Assist: mantiene el freno automáticamente 2-3 segundos después de que levantas el pie, dándote tiempo para pasar al acelerador.
- Para en la cuesta con el freno de pie.
- Al soltar el freno, el coche se mantiene quieto gracias al asistente.
- Busca el punto de fricción y acelera con normalidad.
Ojo: el hill assist solo aguanta unos segundos. Si tardas, el coche retrocederá. Y no todos los coches de autoescuela lo tienen, así que el método del freno de pie debe ser tu técnica principal sí o sí.
¿Por qué NO usar el freno de mano para arrancar en pendiente?
Seguramente hayas oído hablar de la técnica del freno de mano: echar el freno, buscar el punto, soltar y salir. Muchas autoescuelas lo enseñan como el método “seguro”. Pero genera más problemas de los que resuelve, y hay razones de peso para no usarla.
Crea dependencia y frena tu aprendizaje
Este es el problema más grave. Si te acostumbras al freno de mano, nunca desarrollarás la sensibilidad en el pie izquierdo para encontrar el punto de fricción con confianza. Es una muleta: te da seguridad artificial, pero impide que tu pie aprenda a sentir el embrague.
El día que te subas a un coche sin freno de mano de palanca —cada vez más comunes—, o estés en un semáforo en cuesta sin tiempo de echar el freno, no sabrás reaccionar. Quien domina el punto de fricción con freno de pie no necesita muletas.
Demasiadas acciones simultáneas
Con el freno de mano coordinas tres acciones a la vez: soltar la palanca con una mano, controlar el embrague con el pie izquierdo y dar gas con el derecho. Con el freno de pie solo coordinas dos cosas: el cambio rápido de pie del freno al acelerador, y el embrague. Más limpio, más rápido, menos cosas que pueden fallar.
Riesgo de arrancar con el freno puesto
Este es un clásico. Estás nervioso en el examen, sueltas el freno de mano a medias —o crees que lo has soltado pero no del todo— y arrancas con el freno de mano puesto parcialmente. Eso genera Falta 13.1.6 y, lo que es peor, provoca un desgaste severo en el sistema de frenado trasero: calor excesivo en tambores o discos, desgaste prematuro de pastillas y cristalización del material de fricción que reduce la eficacia del freno. En un coche de autoescuela con uso intensivo, este daño se acumula rápido.
Desgaste del cable y del mecanismo
El freno de mano está diseñado para mantener el coche parado cuando está estacionado, no para usarlo como herramienta de arranque repetitivo. El uso continuado en arrancadas estira el cable, le hace perder tensión y reduce la eficacia del freno de estacionamiento. Esto obliga a ajustes frecuentes y, a la larga, a sustituir el cable. En coches de autoescuela —donde decenas de alumnos practican la misma maniobra a diario— este desgaste es especialmente relevante.
El hill assist lo ha dejado obsoleto
La mayoría de coches fabricados en la última década traen asistente de arranque en pendiente de serie. Hace exactamente lo que hacía el freno de mano —mantener el coche quieto mientras pasas al acelerador— pero de forma automática, sin intervención tuya. Aprender una técnica que la tecnología ya resuelve sola no tiene sentido en 2026.
El examinador no lo valora especialmente
Hay un mito de que usar el freno de mano “queda bien” o “demuestra control”. No es cierto. El examinador evalúa que el coche arranque sin retroceder, sin calarse y sin brusquedades. Le da igual cómo lo consigas. Un arranque limpio con freno de pie demuestra más habilidad que uno con freno de mano.
Con coche automático
Si te examinas con automático, es mucho más sencillo: no hay embrague ni punto de fricción.
- Mantén el pie en el freno con la palanca en D (Drive).
- Suelta el freno y pisa el acelerador suavemente.
El convertidor de par impide que el coche retroceda en pendientes suaves, y en cuestas fuertes el hill assist hará el resto. Aun así, no levantes el pie del freno de golpe: hazlo progresivamente mientras pisas el acelerador.
Faltas en el examen: qué te pueden poner si lo haces mal
Aquí es donde el arranque en pendiente se pone serio. Dependiendo de lo que salga mal, las consecuencias van desde una falta leve hasta una eliminatoria directa.
Faltas leves
- Calarse una vez sin molestar al tráfico → Falta 13.1.1. Una vez es perdonable.
- Aceleración brusca al arrancar → Falta 13.1.2. No es ideal, pero se queda en leve.
- Olvidarse de quitar el freno de mano → Falta 13.1.6. Si lo corriges enseguida, leve.
Faltas deficientes
- Calarse varias veces obstaculizando el tráfico → la Falta 13.1.1 escala a deficiente.
- Retroceder más de medio metro antes de corregir → Falta 13.1.5.
- Bloquear el tráfico por no conseguir arrancar → deficiente por falta de fluidez.
Faltas eliminatorias
- Retroceder de forma descontrolada poniendo en peligro al vehículo de detrás → eliminatoria directa (Falta 1.1).
- Intervención del profesor porque el coche se va hacia atrás sin control → eliminatoria.
- Colisionar con el vehículo de detrás → eliminatoria.
Recuerda: puedes acumular hasta 10 faltas leves sin suspender, pero una sola deficiente pesa mucho (equivale a 3 leves), y una eliminatoria es suspenso automático.
Consejos para practicar el arranque en pendiente
1. Domina el punto de fricción en llano primero
Practica en superficie plana: pisa el embrague, busca el punto de fricción sin dar gas y deja que el coche avance solo con el embrague. Cuando puedas hacerlo 10 veces seguidas sin calarte, estás listo para la pendiente.
2. Empieza con cuestas suaves
No vayas directamente a la calle más empinada del barrio. Busca una rampa de garaje o una inclinación ligera. Cuando lo domines, ve subiendo la dificultad.
3. No tengas miedo de dar gas
El error más frecuente es dar poco acelerador por miedo a hacer ruido. Es mucho peor calarse que meter un poco más de gas. Sé generoso con el acelerador: ya irás afinando.
4. Practica el cambio de pie hasta que sea automático
Practica el movimiento hasta que lo hagas sin pensar: freno → punto de fricción → cambio de pie → gas. Cuando sea un reflejo, la pendiente no te dará miedo.
5. Simula la situación del examen
Pídele a tu profesor que te haga parar en pendientes pronunciadas y arrancar, exactamente como lo haría el examinador. Cuanto más realista sea la práctica, menos nervios el día clave.
6. Controla los nervios con la respiración
Antes de arrancar en la cuesta, respira hondo. Los nervios te aceleran y sueltas el embrague demasiado deprisa o pisas el acelerador a fondo. Un segundo de pausa marca la diferencia.
📹 Vídeo: cómo arrancar en pendiente paso a paso
Este vídeo explica de forma clara la técnica del arranque en pendiente. Ideal para visualizar el movimiento antes de practicarlo:
Y este otro lo aplica a un coche de gasolina, donde el control del embrague es más delicado:
Conclusión
El arranque en pendiente separa a los alumnos que practican de los que no. No es difícil —millones de personas lo hacen a diario— pero requiere práctica. Olvídate del freno de mano: domina el punto de fricción con el freno de pie y llegarás al examen con una técnica que te servirá para toda la vida.
Las claves: punto de fricción, acelerador sin miedo, y cambio de pie hasta que sea un reflejo. Con eso, la cuesta más empinada de tu zona de examen será solo un trámite. 🚗